sábado, 20 de noviembre de 2010

Humanoide.

Vomitan sobre los demás.

Escupen sobre los otros.

Maldicen aquello que no tienen.

Desean aquello que perdieron.

Anhelan todo lo que les faltó.

Valoran lo ya perdido.

 Honran aquellos que se fueron. 

Gritan aquello que les molesta. 

Callan lo que nos importa.

Ocultan lo que conviene ocultar.

Aprovechan su superioridad.

Lloran por lo irrecuperable. 

Ríen ante la mentira.

Mienten ante los problemas. 

Callan ante soluciones. 

Miran a lo desconocido. 

Imaginan lo que no alcanzan. 

Cuentan lo que odian. 

Pierden lo que aman. 

Enumeran lo que no tienen. 

Sueñan lo que en este mundo no se alla. 

Ciegan ojos a lo que les sobra. 

Cierran manos a los que les falta.

Para que pienses

Quiero que en este preciso momento, concentres tu mente en cada palabra, visualiza cada frase.

Ahora, estás parado en la calle más transitada de la ciudad…
Cada sonido te aturde, cada bocinazo, cada transporte acelerando, cada pisada en el frío cemento, cada celular sonando…
No lo soportas, sientes un dolor inexplicable en tu pecho, y de pronto estas de rodillas pidiendo por favor el silencio…
Gritas y gritas, tus oídos parecen sangrar del dolor, los sonidos aumentan, su velocidad sube más y más y más…
Pareces temblar desaforadamente, te tomas los brazos intentando calmarlo, mientras los ruidos apuñalan tus oídos sin descanso alguno…
No has dejado de gritar un solo segundo…
Hasta ahora…
Una explosión ha acabado con el alud de sonidos irritantes…
Y toma su lugar el silencio profundo…
No escuchas nada más que tus latidos y respiración…
Miras tus manos…
No están…
Se convirtieron en cenizas…
Junto con el resto de tu cuerpo…
De pronto estás volando y ves como todo se vuelve cenizas también…
Entonces ves que…
Los caminos donde solían transitar esas miles de personas…
Se esfuman… y en su lugar hay enormes praderas…
Los barrios donde solían ver casas…
Se  evaporan…y en su lugar hay infinitos bosques…
Los edificios…donde se habían invertido millones de dólares en su extravagancia…
Se desvanecen…y en su lugar hay imponentes montañas…
La paz que aloja tu cuerpo en ese momento es  enigmática…
Quieres sonreír pero no sabes donde fue a parar tu sonrisa…
Igual te sientes feliz…
Pero algo hace frenar todo eso…
Un grito…
Un grito tan ensordecedor que hace que empieces a caer…
Y todo, por alguna razón, rebobina hacia atrás…con ese maldito grito de fondo…y en solo décimas de segundos…
Ves como se arrebatan las montañas…y se reconstruyen los edificios…
Ves como se caen de a uno los árboles de esos hermosos bosques…y toman su lugar los barrios…
Ves como se queman las praderas…y retornan los caminos, los autos y las bocinas…
Llegas hasta donde está ese insoportable grito, para de golpe abrir los ojos y verte tendido en el suelo, temblando, solo y gritando…
Te paras, miras hacia tu alrededor, y vas caminando a casa…
En silencio.

Si entendiste el mensaje de esta historia…felicidades,
Desde ya muchas, pero muchas gracias por escuchar…
                                                              
                                                                                     -Cheis-

El acto de fe

Él, con esa sonrisa empalagosa y esos ojos que fingen colores virtuosos, vacilaba en un indefinido compás de pisadas escaleras arriba. En sus pensamientos fluía una inminente línea de nerviosismo que se exhibía en su exterior a trabes de momentáneos escalofríos. Las órbitas de sus ojos eran demasiado pequeñas para las enormes zancadas zigzagueantes de sus pupilas, que observaban hasta los más pequeños rincones del lugar. Cada paso en los viejos escalones resonaban en una siniestra polifonía que no acababa nunca, pero que fue callado por el chillido de una rupestre puerta que daba a la habitación menos apreciada. Los tonos de ese lugar eran demasiados tétricos, demasiados húmedos y manchados. La luz escasamente entraba por una pequeña ventanilla, donde las palomas se alejaban como cobardes con incesantes aleteos, pero que luego las suaves danzas del viento jugueteando entre las copas de los árboles, dejaron por un momento una leve paz  en el aire. El matizado índigo de las paredes, casi convertido en negro, escondían una figura que era imperceptible de lejos, pero cuando la distancia era mínima, notabas la grácil cabellera cobriza de Mélodi, la niña de resguardada piel de papel que lleva bajo sus parpados los más cristalizados azules y grises ojos que la naturaleza podía crear. Pero ahora, esos mismos ojos estaban perdidos entre decenas de lagrimas, solo demostraban el miedo que ella sentía. Su rostro de porcelana, estaba oculto bajo una capucha opaca y asfixiante,  sus gritos eran inútiles, y hasta la más simple cuerda es capaz de maniatar a una niña tan frágil y débil.
 Mélodi escuchó las pisadas. Supo que alguien se acercaba, e intentó correr su cuerpo más allá del índigo de las paredes. Pero era inútil, él ya estaba a su lado. Sacó la capucha de su cabecita y automáticamente cortó su respiración con la palma de la mano. Acarició el papel, y con un fuego desenfrenante en sus ojos, rompió a pedazos el vestidito de azul cobalto, y resumió su deseo en afanosos suspiros de placer, mientras ella padecía el momento como eterno.
 Comenzaron a resonar las campanas, pero no le dio importancia. Cuando éste fue capaz de oír cómo las voces armonizaban gloriosamente en un conmovedor Ave María, dejó su aberrante episodio para poder colocarse correctamente su sotana y dar comienzo el acto precedido por el pueblo, con una sonrisa en su rostro, aún demasiado empalagosa.     

No tengo la más puta idea :P

.Un maldito títere manipulado por el tiempo, memorizando coreografías matemáticas sobre las teclas de un piano.
.Parada en el casillero de un juego al que no pertenezco.
.Pregunta: ¿Qué hago aca?
Respuesta: Pretendiendo ser algo mejor que nada.
.Muchos años intentando, solamente para sostener un papel que dice ser algo que nunca fui.
.Para qué los sueños largos? Si cuando despertas, la decepción te gana al ver que nada de lo que tuviste en las nubes llegó hasta aca.
.No existe futuro realizado sin sueños cumplidos.
.Los sueños vagan demasiado en el tiempo.
.Alas de fuego, cielos de papel, nubes de algodón y una cómoda almohada.
.Suelo dejar la ventana de mi mente abierta por las mañanas, quizás algún día el Señor Talento vendrá a saludarme.
.Perdida en la arboleda de un amanecer ajeno a mi memoria.
.Los recuerdos son tenues fotografías de lo ya vivido.
(Mientras más fotos de ese momento tengas más larga será la secuencia).
.Te sobran copas de champagne, pero en ves de tomarlo en soledad, preferís esperar una calurosa tarde de verano así bebes ante los sedientos.

Manojo de flasheadas inspiradas en el aire porteño

La pálida gema de tu cielo llora luz sobre las curvas de tus pestañas...
Las heladas manos de la noche sostiene la oscuridad sobre tus hombros, mientras que los fugases fragmentos de luces, iluminan tormentas ante el camino...
No sabes donde están tus pies, se soltaron hace mucho tiempo del suelo...
Las estrepitosas lineas de pensamiento, que suelen trazarse por tu mente, transforman tu caminar en un vuelo de zapatillas aladas...  
Pintaste un Picasso en mi mente creyéndote Da Vinci, y solo lograste una deprimente mancha en mi cabeza...   
Galopas nubes en tu cielo...
Corres sobre las cadenas que rompió el viento...
No te interesa donde fueron a parar tus pasos, el mar se encargó de guardarlos...
Vomitaste desiertos sobre mis preguntas...
Maldita diarrea de culpas...

Suficiente

Arrancar las cosas de su lugar
y colocarlo donde solo su simetría conforma,
aún no es demasiado.
Tomar un lugar que no les pertenese
y refregar propiedad ante la nada,
tampoco alcansa.
Pero sentirse superiores, 
es suficiente 
para sentarce en la sima de un patetico status 
y demostrar orgullo por eliminar 
lo que esta debajo ,
solo porque no encaja con su comodidad.
Verse a  ellos mismos destruidos,
les estruje e corazón hasta desangrar
pero se quedan ahí, miran desde donde están,
solo lamentándose, mientras cruzan sus brazos. (vaya solución)
O mientras los otros son enjaulados, heridos
maltratados y muertos, no es suficiente,
total somos superiores.
Usar el protector de las aguas indomables,
que halla su vida en el corazón de otras vidas,
es utilizado por los superiores como su propio inodoro.
Y aún no es suficiente. 
Ya hicimos daño, es hora de irse,
así el mundo descansa en paz 
su muerte bajo el infierno 
que alguna vez les "perteneció".
En algún lugar termina el arcoíris.
Es ahí donde esta nuestro mundo,
Donde corremos sin cadenas por el cielo.
Los pájaros no nos tienen miedo
Y vienen a saludarnos.
Caminamos sobre el gran espejo del cielo
Mientras moja nuestros pies,
Agua en paz como nuestras almas.

Oh amor, te amo tanto mi amor.
No soy capaz de amarte más,
Porque Dios lo considera pecado.
Y solo él se tomo el tiempo necesario
Para que nacieras en el momento preciso
Así mi corazón pudiera latir al unísono junto al tuyo.
 Oh amor te amo tanto mi amor…

 Los peces llegan para jugar con nuestros dedos.
Te ríes, pero no sueltas mi mano.
Aquí las lágrimas son dulces.
Y las nubes son de algodón.
Las estrellas se funden en eternos amaneceres.
Amo ver el firmamento,
Y más si estas vos a mi lado.

Oh amor, te amo tanto mi amor…

Designio

Negué mil veces la verdad. 
Recordé tenuemente tus palabras. 
Remarqué las lineas de mis pensamientos . 
Dejaste que me sumergiera en tus delirios. 
No comprendí demaciado. Pero, 
Lograste que mis ideas se fundieran entre las tinieblas de tu mente. 

Madrugadas.

La almohada ya se cansó
Del sabor de mis lágrimas.
Las sábanas quieren escaparse
De mí helada piel.
Las paredes ya no soportan mis lamentos.
La radio quiere verme llorar,
Asechando con melodías que buscan mi llanto.

Nunca me imaginé que fuera así.

Pude verlo en películas, obras, canciones
Miles y miles de veces,
Pero nunca llegué a creer que fuera así,
Tan frío,
Tan desolado,
Tan crudo.
Tampoco creí que mis ojos,
Pudieran ver a través de 
Cristalina agua salada.

La luz ya llega a mi rostro,
El claro indicio de que,
La noche fue como un siglo eterno.
Que las horas,fueron décadas interminables.
Los minutos, años despiadados.
Y de que el mundo se redució a mi habitación. Otra vez.
En un triste domingo,
Marcado por lo que llamamos "calendario".