sábado, 20 de noviembre de 2010

Madrugadas.

La almohada ya se cansó
Del sabor de mis lágrimas.
Las sábanas quieren escaparse
De mí helada piel.
Las paredes ya no soportan mis lamentos.
La radio quiere verme llorar,
Asechando con melodías que buscan mi llanto.

Nunca me imaginé que fuera así.

Pude verlo en películas, obras, canciones
Miles y miles de veces,
Pero nunca llegué a creer que fuera así,
Tan frío,
Tan desolado,
Tan crudo.
Tampoco creí que mis ojos,
Pudieran ver a través de 
Cristalina agua salada.

La luz ya llega a mi rostro,
El claro indicio de que,
La noche fue como un siglo eterno.
Que las horas,fueron décadas interminables.
Los minutos, años despiadados.
Y de que el mundo se redució a mi habitación. Otra vez.
En un triste domingo,
Marcado por lo que llamamos "calendario".

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